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Herramientas Digitales
Comprimir y redimensionar imágenes
Suelta tus fotos y bájales el peso sin que se note. También puedes ajustarlas al tamaño exacto que necesites para web o redes sociales.
100 % privado — las imágenes se comprimen en tu dispositivo y no se suben a ningún servidor.
Funciona bien con lotes de decenas de fotos. Con imágenes de más de ~50 megapíxeles o en móviles antiguos puede ir lento: procesa entonces en tandas más pequeñas.
Cómo funciona
Tres pasos, tantas fotos como quieras
Suelta las imágenes
Una o cincuenta. Se quedan en una lista con su peso original.
Elige calidad o peso objetivo
Y, si quieres, un tamaño máximo. Puedes cambiar de formato de paso.
Descarga una a una o todas en ZIP
Con el antes y el después a la vista para comprobar que la calidad aguanta.
Comprimir bien las imágenes: lo que de verdad importa
Las imágenes son, con diferencia, lo que más pesa en una página web media. Una web que tarda cinco segundos en cargar casi siempre está sirviendo fotos de varios megabytes que podrían pesar una décima parte sin que nadie notara la diferencia. Y no es solo cuestión de velocidad: en conexiones móviles con datos limitados, cada megabyte de más se paga.
Redimensionar primero, comprimir después
Este es el consejo que más ahorra y el que más se ignora. Una foto de un móvil moderno mide unos 4000 píxeles de ancho. Si la vas a mostrar en un blog dentro de una columna de 800 píxeles, estás enviando cinco veces más información de la que el navegador puede aprovechar; el exceso se tira a la basura al dibujarla. Reducir esa foto a 1600 píxeles de ancho —el doble del tamaño de visualización, para que se vea nítida en pantallas de alta densidad— recorta el peso a la cuarta parte antes siquiera de tocar la calidad. Por eso el selector de tamaño de esta herramienta importa tanto como el de calidad.
Qué significa realmente «calidad 80»
La compresión con pérdida de JPG y WebP funciona descartando detalles a los que el ojo humano es poco sensible, sobre todo variaciones finas de color. El número de calidad controla cuánto se descarta. La curva no es lineal ni mucho menos: bajar de 100 a 85 suele recortar más de la mitad del peso con una diferencia invisible, mientras que bajar de 60 a 45 apenas ahorra y en cambio empieza a ensuciar visiblemente los bordes y las zonas de cielo. La franja útil está entre 75 y 85, y por eso viene puesto 80 de serie.
Hay imágenes que se resisten. Las fotos con mucho grano, con texto pequeño o con degradados suaves muestran antes los defectos. Si una foto concreta te queda fea, súbele la calidad solo a esa en lugar de renunciar a comprimir el resto.
Elegir el formato correcto
WebP es hoy la opción por defecto para la web: pesa entre un 25 y un 35 % menos que un JPG de calidad equivalente, admite transparencia y lo entienden todos los navegadores en uso. JPG sigue siendo la apuesta segura para enviar por correo, imprimir o cualquier sitio donde no controles qué programa abrirá el archivo. PNG no compite en fotografías —comprime sin pérdida y por eso pesa mucho más— pero es insustituible para logos, capturas de pantalla, iconos y cualquier imagen con bordes nítidos o zonas transparentes.
Un error frecuente es guardar capturas de pantalla en JPG: el texto se llena de manchas alrededor de las letras. Para capturas, PNG o WebP.
El modo «peso máximo»
A veces el requisito no es estético sino administrativo: una web que no acepta adjuntos de más de 200 KB, un formulario oficial con un tope, una plantilla que exige imágenes ligeras. En ese caso el modo de peso objetivo es más cómodo: en lugar de fijar una calidad y ver qué sale, la herramienta prueba distintas calidades hasta que el archivo cabe en el límite que le has puesto. Si el objetivo es muy exigente para una imagen grande, combínalo con una reducción de tamaño; si no, la calidad tendrá que bajar tanto que se notará.
Los metadatos desaparecen, y suele ser bueno
Al recodificar una imagen se pierden los datos EXIF que la cámara guardó: modelo, fecha, ajustes y, en muchos móviles, las coordenadas GPS exactas de dónde se tomó. Si vas a publicar la foto, eso es una ventaja de privacidad considerable, sobre todo con fotos hechas en casa. Si necesitas conservar esos datos, guarda aparte el original antes de comprimir.
Preguntas frecuentes
Dudas habituales
¿Se pierde calidad al comprimir?
Con JPG y WebP sí se descarta información, pero elegida para que el ojo no la eche en falta. Entre calidad 75 y 85 la mayoría de fotos son indistinguibles del original y pesan un 60-80 % menos. Con PNG no hay pérdida: ahí el ahorro viene de redimensionar.
¿Cuánto puedo reducir sin que se note?
Depende de la imagen. Como referencia, una foto de móvil de 4 MB suele quedar entre 300 y 600 KB con calidad 80 sin diferencia apreciable en pantalla. Compara siempre el antes y el después que muestra la lista antes de descargar el lote entero.
¿Cuál es la diferencia entre comprimir y redimensionar?
Comprimir mantiene las dimensiones y guarda menos información por píxel. Redimensionar reduce el número de píxeles. Para la web, redimensionar suele ahorrar mucho más, y lo ideal es hacer las dos cosas a la vez.
¿Se suben mis fotos a algún servidor?
No. La compresión se ejecuta en tu navegador, en un hilo aparte para que la página no se congele. Puedes desconectar internet tras cargar la página y seguirá funcionando igual.
¿Se conservan los datos EXIF y la ubicación?
No. Al recodificar se pierden fecha, modelo de cámara y coordenadas GPS. Suele ser una ventaja si vas a publicar la foto; si necesitas esos datos, guarda el original aparte.
¿Qué formato me conviene?
WebP para la web, JPG para compatibilidad máxima y PNG cuando necesites transparencia o bordes nítidos, como en logos y capturas de pantalla.
¿Hay límite de cuántas imágenes puedo procesar?
No hay un tope impuesto, pero todo ocurre en la memoria de tu dispositivo. Lotes de varias decenas van bien en un ordenador; en un móvil conviene ir de diez en diez.