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Extractor de paletas de colores

Suelta una imagen y te devuelvo los colores que de verdad la componen —y luego el sistema entero: escalas de cada uno, qué texto se lee sobre qué fondo, cómo lo ve alguien daltónico y una maqueta con todo puesto.

¿Solo quieres probarlo?
Analizando los colores… 0 %
No se ha podido leer la imagen.

Pulsa sobre la imagen para tomar el color exacto de ese punto.

Cambia la foto, las muestras, las escalas y la maqueta a la vez. Cerca del 8 % de los hombres tiene alguna de las dos primeras.

Paleta

Bloquea con los que quieras conservar y vuelve a pulsar Regenerar: solo cambiarán los demás.

Para tus herramientas

Tailwind y los tokens salen con la escala completa de cada color, no solo con el tono base.

Colores que la foto no tiene

Derivados del color dominante · pulsa para añadirlos

Cuando una imagen es monocromática, la paleta que sale de ella no tiene ningún acento que contraste. Estos se calculan girando el tono del color dominante.

Cada color se abre en diez pasos calculados en OKLCH, no en HSL: por eso el 500 de un amarillo y el 500 de un azul se ven igual de brillantes. El paso marcado es el que corresponde al color tal cual salió de la foto.

Paletas guardadas

Extrae de varias fotos y decide viéndolas juntas

    Se guardan en tu navegador, en este dispositivo. No se suben a ningún sitio.

    100 % privado — la imagen se analiza en tu navegador y no se sube a ningún servidor.

    Funciona con imágenes de cualquier tamaño: para el análisis se reduce a 120 px de lado, que basta de sobra para los colores y hace que el resultado sea instantáneo.

    Cómo funciona

    De la foto a la paleta

    Suelta la imagen

    Una foto, una captura, un logo o una ilustración. No hay límite de tamaño.

    Ajusta cuántos colores quieres

    Entre tres y diez. La paleta se recalcula al instante con cada cambio.

    Copia o exporta

    Un clic copia el color. También puedes llevarte todo en CSS, SCSS, JSON o PNG.

    Cómo se saca la paleta de una imagen

    Una foto de tamaño normal tiene millones de píxeles y puede contener decenas de miles de colores distintos. Reducir eso a cinco o seis colores representativos no es cuestión de coger los que más se repiten: en una fotografía casi nunca hay dos píxeles exactamente iguales, así que el color «más frecuente» suele aparecer tres o cuatro veces y no significa nada.

    Corte por la mediana

    El método que usa esta herramienta se llama corte por la mediana. La idea es elegante: imagina todos los píxeles de la imagen como puntos flotando en una caja tridimensional cuyos ejes son el rojo, el verde y el azul. Al principio hay una sola caja que los contiene a todos. Se mira en qué eje están más dispersos los puntos y se parte la caja justo por la mitad de ese eje, dejando la misma cantidad de píxeles a cada lado. Luego se repite con la caja que tenga más dispersión, y así hasta tener tantas cajas como colores hayas pedido. El color final de cada caja es la media de los píxeles que contiene.

    La ventaja frente a otros métodos es que reparte la atención según la variedad real de la imagen, no según el área que ocupa cada tono. Un cielo enorme y uniforme se queda en uno o dos colores, mientras que un objeto pequeño pero cromáticamente rico conserva su presencia en la paleta. Eso es justo lo que quieres cuando buscas colores para una marca.

    Por qué se reduce la imagen antes de analizarla

    Antes de nada, la imagen se redibuja a un máximo de 120 píxeles de lado. Puede parecer poco, pero para extraer color es más que suficiente: la distribución cromática de una foto se conserva casi intacta al reducirla, y el análisis pasa de tardar segundos a ser instantáneo. Además, el suavizado que aplica el navegador al reducir actúa como un promediado que elimina el ruido del sensor, que si no ensuciaría los grupos de color.

    HEX, RGB y HSL: el mismo color, tres formas de decirlo

    HEX es la notación corta de la web, seis dígitos que empaquetan los tres canales. RGB los expresa por separado del 0 al 255 y es la más intuitiva cuando vienes del mundo de la pantalla. HSL describe el color por tono, saturación y luminosidad, y es la que de verdad merece la pena aprender: te permite coger un color de la paleta y generar toda una escala coherente subiendo o bajando solo la luminosidad, algo que en HEX o RGB obliga a ir a ciegas.

    De seis colores a un sistema de diseño

    Seis rectángulos de color no son un sistema. En cuanto te sientas a maquetar necesitas, del mismo color, una versión clarísima para un fondo, otra media para un borde y otra oscura para el texto. Por eso cada color se abre aquí en diez pasos, del 50 al 900, la numeración que usan Tailwind, Material y casi cualquier sistema moderno.

    El cálculo se hace en OKLCH, no en HSL, y la diferencia se nota. HSL reparte la luminosidad de forma matemática, no perceptual: un amarillo al 50 % de luminosidad HSL se ve muchísimo más brillante que un azul al mismo 50 %, así que una rampa hecha en HSL sale desigual y los pasos claros se ensucian. OKLCH está construido sobre cómo percibe el ojo humano, de modo que todos los «500» de la paleta pesan lo mismo en pantalla. Cuando un paso pedido no cabe en la gama de sRGB no se recorta a lo bruto —eso cambiaría el tono—: se le baja la saturación hasta que entra, conservando el color.

    Qué texto se lee sobre qué fondo

    La pregunta que de verdad frena una maquetación no es «¿qué colores tengo?», sino «¿puedo poner este texto sobre este fondo?». La matriz de contraste la responde entera de un vistazo: cruza cada color con todos los demás, más blanco y negro, y marca cada casilla con su razón de contraste y el nivel que alcanza. 4,5:1 es el mínimo para texto normal (nivel AA), 3:1 solo sirve para texto grande y 7:1 es AAA. En muchos países ese mínimo no es una recomendación sino una obligación legal para webs de administración pública y, cada vez más, para comercio electrónico.

    El 8 % que no ve tu paleta como tú

    Alrededor de uno de cada doce hombres tiene alguna forma de daltonismo rojo-verde. El selector «ver todo como…» aplica las matrices de simulación de protanopía, deuteranopía y tritanopía a la vez a la foto, a las muestras, a las escalas y a la maqueta, así que ves el resultado completo, no un cuadradito de ejemplo. Y por debajo hay un aviso que compara todos los pares de la paleta y señala los que eran distintos y dejan de serlo: ese es el caso peligroso, el verde de «guardado» y el rojo de «error» convertidos en el mismo ocre. Si te aparece, la solución no suele ser cambiar de color sino añadir una segunda señal: un icono, un texto o un grosor distinto.

    Qué hacer con la paleta

    Una paleta extraída de una fotografía funciona bien como punto de partida, no como resultado final. Lo habitual es quedarse con un color dominante para los fondos, un acento saturado para botones y enlaces, y dos o tres neutros derivados de los tonos apagados de la foto. Conviene comprobar el contraste antes de usarlos con texto encima: cada muestra indica si le va mejor texto claro u oscuro, calculado con la luminancia relativa, que es la misma base que usan las pautas de accesibilidad.

    La exportación en CSS te da directamente un bloque de variables personalizadas listo para pegar en tu hoja de estilos, con nombres numerados por luminosidad. Si trabajas con SCSS tienes el equivalente en variables de Sass, y el JSON sirve para llevarlo a configuraciones de herramientas de diseño o a un archivo de tokens.

    Preguntas frecuentes

    Dudas habituales

    ¿Para qué sirven las escalas 50–900?

    Una paleta de seis colores no basta para construir una interfaz: hace falta el mismo color más claro para un fondo, más oscuro para un borde y aún más oscuro para el texto. Cada color se abre en diez pasos calculados en OKLCH, que es un espacio perceptual: por eso el 500 de un amarillo y el 500 de un azul se ven igual de brillantes, cosa que no pasa si se calculan en HSL. El paso marcado es el color tal como salió de la foto.

    ¿Qué me dice la matriz de contraste?

    Cruza cada color con todos los demás, más blanco y negro, y en cada casilla te da la razón de contraste del color de la fila como texto sobre el de la columna como fondo. AA (4,5:1) es el mínimo habitual para texto normal, AA+ (3:1) vale solo para texto grande y AAA es 7:1. Responde de un vistazo la única pregunta que importa al maquetar: qué puedo poner encima de qué.

    ¿Por qué simular daltonismo?

    Alrededor del 8 % de los hombres tiene alguna forma de daltonismo rojo-verde. Si usas dos colores para distinguir «éxito» de «error», o dos series de un gráfico, conviene saber si para esas personas son el mismo color. La herramienta aplica las matrices de simulación a la foto, a las muestras, a las escalas y a la maqueta, y además avisa expresamente de los pares que se confunden.

    ¿Puedo fijar los colores que me gustan y cambiar el resto?

    Sí: pulsa el candado de los que quieras conservar y vuelve a pulsar «Regenerar». Solo cambian los demás, y los nuevos se eligen evitando parecerse a los que has bloqueado. Los colores que añadas desde las armonías o desde el cuentagotas entran ya bloqueados para que no se pierdan.

    ¿En qué formatos puedo llevarme la paleta?

    Además de HEX, RGB, HSL, CSS, SCSS, JSON y PNG: configuración de Tailwind y tokens de diseño del formato del W3C —los dos con la escala completa de cada color, no solo el tono base—, paleta .ase para Photoshop e Illustrator, y un SVG con las muestras. Todo se genera aquí, sin subir nada.

    ¿Cómo elige la herramienta los colores?

    Con corte por la mediana: agrupa los píxeles en cajas de color y las va partiendo por el canal donde hay más variación hasta llegar al número de colores que pidas. Cada color final es la media de su grupo, así que son colores realmente presentes en la imagen, no inventados.

    ¿Qué diferencia hay entre HEX, RGB y HSL?

    Son tres formas de escribir el mismo color. HEX es la notación compacta de la web, RGB separa rojo, verde y azul, y HSL usa tono, saturación y luminosidad. HSL es la más práctica para crear variaciones coherentes de un mismo color.

    ¿Se sube mi imagen a algún servidor?

    No. Se lee con la API de archivos del navegador, se dibuja en un lienzo interno y se analizan sus píxeles ahí. No sale ninguna petición con tu imagen; puedes verificarlo en la pestaña «Red» de las herramientas de desarrollador.

    ¿Cuántos colores conviene extraer?

    Para una identidad visual, cinco o seis suelen bastar: uno o dos dominantes, un acento y un par de neutros. Diez es útil para estudiar una ilustración compleja, pero como paleta de marca resulta inmanejable.

    ¿Puedo sacar el color exacto de un punto concreto?

    Sí. Pulsa sobre cualquier punto de la imagen y obtendrás el color exacto de ese píxel, además de la paleta general. Útil cuando quieres el tono preciso de un logo o un objeto.

    ¿Funciona con imágenes con transparencia?

    Sí. Los píxeles totalmente transparentes se descartan del análisis para que el fondo vacío no contamine la paleta con negros o blancos que no están realmente en el dibujo.

    ¿Sirve para comprobar accesibilidad?

    Cada muestra indica si le va mejor texto claro u oscuro encima, calculado con la luminancia relativa que define la norma. Para una auditoría formal conviene comprobar cada pareja concreta de texto y fondo con la ratio de contraste completa.