Inicio/Herramientas Digitales/Generador de QR

Herramientas Digitales

Generador de códigos QR

Enlaces, Wi-Fi, menús, contactos, eventos o ubicaciones. Con tus colores, tu logo y un marco que invite a escanear. Y antes de imprimir, un botón que lo lee de verdad y te dice si aguanta.

Empieza por una plantilla (opcional)

Cada plantilla deja puestos el tipo de contenido, los colores y el marco. Después solo tienes que cambiar el enlace por el tuyo.

¿Qué debe hacer el código?

Si escribes solo el dominio le añadimos https:// automáticamente.


Estilo

Marco con llamada a la acción

Un código pelado en una pared no invita a nada. El marco va incluido en todas las descargas, también en el SVG, donde sigue siendo vectorial.

Centro del código (opcional)

Sin imagen central: corrección de errores media, código más limpio.

Tu código aparecerá aquí
Corrección M 0 caracteres

¿Se lee de verdad?

Antes de imprimir

Lo leemos con un descodificador real, con tus colores, tu marco y tu logo puestos. Si aguanta reducido a 140 px, aguantará impreso.

¿De qué tamaño lo imprimo?

m

SVG para imprenta y carteles: es vectorial y se amplía sin perder nitidez.

Hoja para imprenta y soporte 3D

Hoja A4 con marcas de corte

mm

Se reparten en A4 con margen y separación, y el pie recuerda a qué tamaño van impresos para que la imprenta no lo reescale por su cuenta.

Soporte imprimible en 3D

mm
mm
mm

Salen tres piezas: la placa, el código en relieve y un pie con ranura para dejarlo de pie en el mostrador. Tu laminador te pedirá un color para cada una; con un cambio de filamento a la altura de la placa basta.

Muchos códigos a la vez, desde una lista Mesas, productos, empleados, habitaciones…

Columnas que entiendo: contenido (o url, enlace, texto), nombre para el archivo, y titulo y pie para el texto del marco de cada uno. Separador coma, punto y coma o tabulador: lo detecto solo.

Todos salen con el diseño que tengas puesto arriba. Máximo 300 por lote para que el navegador no se ahogue.

Códigos que ya has hecho Con sus colores exactos, para no rehacerlos

    Se guardan en tu navegador, en este dispositivo. No viajan a ningún sitio y se borran si limpias los datos del navegador.

    100 % privado — el código se dibuja en tu navegador. Ni el enlace, ni la clave del Wi-Fi, ni tu logo salen de tu dispositivo.

    Cómo funciona

    Tres pasos y a imprimir

    Elige qué hace el código

    Abrir un enlace, conectar a tu Wi-Fi, guardar un contacto o mostrar un texto.

    Dale tu aspecto

    Colores de marca, forma de los puntos y tu logo o un emoji en el centro.

    Compruébalo y descarga

    Un botón lo lee de verdad y te dice si aguanta. Después: PNG, SVG, hoja de imprenta o 3D.

    Todo lo que conviene saber antes de imprimir un QR

    Un código QR no es más que una forma de escribir texto que una cámara puede leer. Todo lo que pones aquí —la dirección web, la contraseña del Wi-Fi, los datos de tu tarjeta— queda escrito literalmente dentro del dibujo. Esa es su gran virtud y también su principal limitación.

    Estáticos frente a dinámicos

    Los códigos que genera esta herramienta son estáticos: el destino va dentro del dibujo, así que funcionan para siempre y no dependen de ningún servicio intermedio. Muchos generadores de pago ofrecen códigos dinámicos, que en realidad apuntan a una dirección suya y desde ahí redirigen a la tuya. Eso permite cambiar el destino después de imprimir y contar escaneos, pero te ata: si dejas de pagar o la empresa cierra, todos tus carteles impresos dejan de funcionar. Hay una forma de tener lo mejor de ambos sin depender de nadie: apunta el QR a una dirección corta de tu propio dominio y configura ahí la redirección. Podrás cambiar el destino cuando quieras y el código impreso seguirá siendo tuyo.

    La corrección de errores, o por qué un QR funciona rayado

    Los códigos QR incluyen información redundante que permite reconstruir las partes dañadas. Hay cuatro niveles: L recupera un 7 %, M un 15 %, Q un 25 % y H un 30 %. Cuanta más corrección, más módulos hacen falta y más denso queda el dibujo. Por eso esta herramienta usa nivel M cuando no hay imagen central —código más limpio y con cuadrados más grandes— y salta automáticamente al nivel H en cuanto pones un logo o un emoji, porque esa imagen está literalmente tapando datos que el lector tendrá que reconstruir.

    El tamaño importa, y hay una regla sencilla

    La proporción práctica es 1 a 10: el lado del código debe medir como mínimo la décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. Para un cartel que se lee a tres metros, unos 30 cm de lado. Para la mesa de un restaurante, entre 3 y 5 cm van sobrados. Y hay un detalle que se olvida siempre: el margen blanco alrededor. Sin esa zona de silencio muchos lectores no encuentran dónde empieza el código. Por eso el control de margen viene con un valor razonable puesto de serie; bajarlo a cero queda más bonito y escanea peor.

    Contraste y colores

    Puedes poner los colores de tu marca, pero con una condición: el código tiene que ser claramente más oscuro que el fondo. Los lectores buscan diferencia de luminosidad, no de tono, así que dos colores vistosos pero de brillo parecido —un naranja sobre un verde, por ejemplo— dan un código precioso e ilegible. La herramienta avisa cuando el contraste se queda corto. Invertirlo (código claro sobre fondo oscuro) funciona en móviles modernos, pero falla en lectores antiguos y en algunas cámaras de gama baja; si el QR va a un sitio público, no te arriesgues.

    Cuanto menos texto, mejor código

    Cada carácter que añades obliga a meter más módulos en el mismo espacio, y los cuadraditos se hacen más pequeños. Una dirección web corta produce un código robusto que se lee al vuelo; una dirección larguísima con parámetros de campaña produce una maraña que necesita buena luz y pulso firme. Si tu enlace es largo, acórtalo antes. Lo mismo vale para las tarjetas de contacto: rellena solo los campos que de verdad vas a usar.

    Comprobar no es opcional

    El error caro del mundo QR no es diseñar mal: es imprimir mil folletos con un código que nadie probó. Por eso aquí hay un botón que lee tu propio código con un descodificador de verdad, con los colores, el degradado, el marco y el logo puestos, y te dice qué texto ha sacado. Después lo reduce a 140 píxeles —el equivalente a una foto de lejos, con poca luz y pulso tembloroso— y vuelve a intentarlo. Si aguanta esa segunda prueba, aguantará impreso. Si no, te dice qué es lo que probablemente sobra: contraste escaso, margen a cero, un logo demasiado grande o un contenido demasiado largo. Y si prefieres la prueba definitiva, el botón de la cámara usa el mismo lector sobre lo que enfoques, así que puedes escanear el folleto ya impreso.

    Qué tamaño imprimir, sin adivinar

    La calculadora de esta página cruza dos límites que casi nadie tiene en cuenta a la vez. El primero es la regla 1 a 10 de la distancia de lectura. El segundo es el tamaño mínimo del módulo, cada cuadradito del dibujo: una impresora de oficina no resuelve por debajo de unos 0,6 mm, una láser o una imprenta digital baja a 0,4 y el offset profesional llega a 0,33. Un código con mucho contenido tiene muchos módulos, y eso obliga a imprimirlo más grande aunque se vaya a leer de cerca. Manda el mayor de los dos límites, y es el número que verás en pantalla, junto a los píxeles que necesitas a 300 ppp para que la imprenta no te lo reescale.

    Cuando no es un código, sino trescientos

    Un restaurante no quiere un QR: quiere uno por mesa, cada uno con su parámetro en el enlace para saber desde qué mesa se ha pedido. Un hotel quiere uno por habitación. Una empresa, uno por empleado. Pega la lista en el panel del lote —vale un CSV exportado de Excel o de Google Sheets, con coma, punto y coma o tabulador— y salen todos con el mismo diseño, cada uno con su nombre de archivo, en un ZIP o en un PDF ya maquetado para imprimir. Dentro del ZIP va también un CSV que dice qué contenido lleva cada imagen, que es justo lo que se te olvidará dentro de tres meses.

    Del papel al mostrador: la hoja de imprenta y el soporte 3D

    El PDF de imprenta reparte los códigos en A4 al milímetro exacto que le pidas, con separación y marcas de corte en las esquinas, y escribe al pie a qué tamaño van impresos para que en el taller nadie lo escale «para que quepa mejor». Y si tienes una impresora 3D, el archivo 3MF trae tres piezas: la placa, el código en relieve y un pie con ranura para dejarlo de pie en la barra. Van con material distinto cada una, así que tu laminador te dejará asignarles color; con un simple cambio de filamento a la altura de la placa se resuelve sin impresora multicolor.

    Antes de mandarlo a imprenta

    Prueba a escanearlo tú, con más de un teléfono si puedes, y desde la distancia real a la que se va a usar. Descarga el SVG en lugar del PNG si va a imprenta: es vectorial, así que la imprenta puede escalarlo al tamaño que quiera sin que aparezcan bordes borrosos —y el marco con el texto también sale vectorial, no como una imagen pegada encima. Y si lo vas a poner sobre una superficie curva, brillante o con relieve, haz una prueba física: el papel satinado con un foco encima es el enemigo natural del lector de códigos.

    Preguntas frecuentes

    Dudas habituales

    ¿Caducan los códigos que genero aquí?

    No. Son códigos estáticos: el destino va escrito dentro del dibujo, así que funcionan mientras exista la página a la que apuntan. No dependen de este sitio ni de ningún intermediario que pueda cerrar o empezar a cobrar.

    ¿Puedo cambiar el destino de un QR ya impreso?

    Con un código estático, no: habría que generar uno nuevo. El truco para conservar esa flexibilidad es apuntar el QR a una dirección de tu propio dominio y cambiar la redirección ahí cuando lo necesites.

    ¿Por qué mi QR con logo no se lee bien?

    Porque el logo tapa datos. Al añadirlo, la corrección de errores sube automáticamente al nivel máximo, que permite recuperar hasta un 30 % del código, pero tiene un límite. Usa un logo pequeño y con fondo, y prueba a escanear antes de imprimir una tirada.

    ¿PNG o SVG?

    PNG para pantallas, redes y documentos. SVG para imprenta y para cualquier cosa que vaya a ampliarse: es vectorial, así que se escala a un cartel gigante sin perder nitidez.

    ¿Qué tamaño debe tener impreso?

    Como mínimo, la décima parte de la distancia de lectura: 10 cm para escanear a un metro, 30 cm para tres metros. En mesa, 3-5 cm sobran. Y deja siempre el margen blanco alrededor.

    ¿El QR de Wi-Fi es seguro?

    La contraseña viaja dentro del código, así que quien lo escanee o lo fotografíe podrá conectarse. Perfecto para la red de invitados de un local; mala idea si esa red da acceso a tus ordenadores o a tu caja registradora.

    ¿Se envía a algún servidor lo que escribo?

    No. La biblioteca que dibuja el código está alojada en este mismo sitio y se ejecuta en tu navegador. El enlace, la contraseña del Wi-Fi y el logo que subas no salen de tu dispositivo.

    ¿Cómo sé que el código se leerá antes de imprimirlo?

    Pulsa «Comprobar el código». Lo leemos aquí mismo con un descodificador real —con tus colores, tu degradado, tu marco y tu logo puestos— y te enseñamos el texto que ha salido. Después lo reducimos a 140 píxeles para simular una foto de lejos: si a ese tamaño sigue leyéndose, es un código robusto. Si falla, te decimos qué sobra.

    ¿Puedo generar muchos códigos a la vez?

    Sí, hasta 300 por lote. Pega una lista en CSV con una columna contenido (o url) y, si quieres, nombre para el archivo y titulo para el texto del marco de cada uno. Salen todos con el diseño que tengas puesto, en un ZIP de PNG o en un PDF ya maquetado. Detectamos solos si el separador es coma, punto y coma o tabulador.

    ¿Puedo imprimir un QR en 3D?

    Sí. La descarga 3MF genera tres piezas: la placa base, el código en relieve y un pie con ranura para que se sostenga en un mostrador. Cada pieza lleva su propio material, así que el laminador te pedirá un color para cada una. No hace falta impresora multicolor: basta con programar un cambio de filamento a la altura de la placa.

    ¿Puedo usar estos códigos comercialmente?

    Sí, sin restricciones y sin atribución. El formato QR es un estándar abierto y libre de regalías desde su origen. Los códigos que descargues son tuyos.