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Educación & Productividad

Contador de palabras y caracteres

Escribe, pega o importa un .docx o un PDF y mira las métricas cambiar mientras escribes: palabras, caracteres, tokens de IA, tiempo de lectura y legibilidad. Además te subraya las frases que se hacen largas, la voz pasiva y las repeticiones, y compara dos versiones de un mismo texto.

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0 Párrafos
0 s Lectura
palabras Fija un objetivo y verás cuánto te queda.
frases de más de 30 palabras voz pasiva adverbios en -mente repeticiones cercanas

Arrastra un .docx, un .pdf o un .txt

Se abre y se lee aquí mismo: el archivo no sale de tu ordenador.

Todavía no has importado ningún documento. Cuando sueltes uno aquí te diré cuántas palabras se han traído, y si algo se ha quedado fuera (por ejemplo, un PDF sin capa de texto) te lo aviso en esta misma línea.

Un PDF escaneado —una foto del papel— no tiene capa de texto y no se puede leer sin OCR. Los PDF exportados desde Word, Google Docs o LibreOffice sí.

Límites de plataforma

  • Redes sociales
  • Tuit 0/280
  • Pie de Instagram 0/2200
  • Bio de Instagram 0/150
  • Título de TikTok 0/2200
  • Publicación de LinkedIn 0/3000
  • Extracto de LinkedIn («Acerca de») 0/2600
  • Vídeo
  • Título de YouTube 0/100
  • Descripción de YouTube 0/5000
  • Buscadores y anuncios
  • Título SEO 0/60
  • Descripción SEO 0/155
  • Titular de anuncio de Google 0/30
  • Descripción de anuncio de Google 0/90
  • Correo y tienda
  • SMS 0/160
  • Asunto de correo 0/65
  • Descripción de producto 0/2000

Detalle del texto

Lectura en voz alta
0 s
Media de palabras por frase
0
Media de letras por palabra
0
Frases de más de 30 palabras
0
Palabra más larga
Palabras únicas
0
Líneas
0
Legibilidad

Escribe al menos una frase completa para estimarla.

Tokens de IA y coste

0 tokens aproximados

0 % de 128.000

Coste estimado
0,0000 €

Aproximación por reglas, no un tokenizador real: cuenta con un margen de en torno al ±20 %. Deja holgura si vas justo de contexto.

Correcciones sugeridas

Escribe algo y aparecerán las sugerencias.

  • Sin avisos.

Pulsa un aviso y se selecciona ese trozo en el editor.

Repeticiones cercanas

  • Ninguna palabra se repite de cerca. Bien.

Misma palabra con contenido repetida dos o más veces dentro de una ventana de 50 palabras. Los artículos y las preposiciones no cuentan.

Palabras más repetidas

  1. Aparecerán aquí en cuanto escribas.

Ritmo: longitud de cada frase

Aparecerá en cuanto escribas una frase completa.

Cada barra es una frase. Las rojas pasan de 30 palabras. Un texto todo barras iguales suena monótono; alternar largas y cortas es lo que da ritmo.

Historial de borradores

  1. Todavía no hay versiones guardadas.

Se guardan las diez últimas versiones en este navegador. Además de «Guardar versión», se guarda sola cada dos minutos si el texto ha cambiado de verdad.

Comparar dos versiones

Pega las dos versiones y pulsa «Comparar».

100 % privado — el texto se analiza en tu navegador y no se envía a ningún servidor.

Se guarda un borrador en este navegador para que no pierdas el texto al recargar, y hasta diez versiones anteriores en el historial. El botón «Vaciar» borra el texto en curso.

Cómo funciona

No hay que pulsar nada

Trae tu texto

Pégalo desde Word o el correo, escríbelo aquí o suelta un .docx o un PDF en la zona de importación.

Mira lo que falla

Recuentos, tokens, límites de plataforma y las frases largas, pasivas y repeticiones subrayadas en el texto.

Corrige y compara

Arregla, guarda una versión y compárala con la anterior para ver si las métricas han mejorado de verdad.

Para qué sirve contar palabras

Contar palabras parece trivial hasta que te lo piden con precisión. Un artículo encargado a 1.200 palabras, un resumen académico con un máximo de 250, una meta descripción que Google corta a los 155 caracteres o un tuit que no puede pasar de 280: en todos esos casos la cifra no es un capricho, es el margen dentro del que tienes que trabajar. Tener el número delante mientras escribes cambia la forma de redactar, porque dejas de descubrir que te has pasado cuando ya has terminado. Y si te fijas un objetivo, la barra de progreso te dice a la vez cuánto llevas y cuánto te falta, que es la información que de verdad hace falta a mitad de un encargo.

Palabras o caracteres: no siempre miden lo mismo

Las palabras miden esfuerzo de lectura y los caracteres miden espacio físico. Un titular de prensa se piensa en caracteres porque tiene que caber en una columna; un texto de blog se piensa en palabras porque lo que importa es cuánto tiempo le vas a robar a quien lee. Por eso esta herramienta muestra las dos cosas a la vez, y además distingue caracteres con y sin espacios: muchas tarifas de traducción y corrección se calculan sin espacios, y la diferencia en un texto largo es de en torno al 15 %.

Los quince límites de plataforma

Cada sitio corta por donde le parece, y casi nunca donde uno espera. El panel vigila a la vez el tuit (280), el SMS (160), el asunto de correo (unos 65 antes de que el móvil lo trunque), el título SEO (60) y su descripción (155), el titular (30) y la descripción (90) de un anuncio de Google, el título (100) y la descripción (5.000) de un vídeo de YouTube, el pie (2.200) y la biografía (150) de Instagram, el título de TikTok (2.200), la publicación (3.000) y el extracto (2.600) de LinkedIn, y la descripción de producto de una tienda (2.000). Los que más duelen son los pequeños: un titular de Google Ads con 30 caracteres obliga a escribir como un telegrafista, y una biografía de Instagram de 150 no admite ni una palabra de relleno.

Tokens: la unidad con la que cobran los modelos de lenguaje

Si trabajas con modelos de lenguaje, la pregunta no es cuántas palabras tiene tu texto sino cuántos tokens. Un token es un trozo de palabra: los modelos parten el texto en piezas frecuentes según un vocabulario aprendido, así que «casa» suele ser una pieza y «extraordinariamente» varias. Como regla de dedo, en español van poco más de tres caracteres por token, bastante peor que en inglés, porque los vocabularios se entrenan sobre todo con textos ingleses y las tildes y las eñes salen mal paradas.

Aquí el recuento es una aproximación por reglas y la interfaz lo dice sin adornos: llevar el vocabulario real supondría descargar varios megas por modelo, y cambiaría con cada versión. Lo que se hace es calcular por longitud de palabra, penalizar los caracteres no ingleses y contar aparte la puntuación. El resultado se queda en torno a un ±20 % del valor real. Es suficiente para saber si un documento cabe en una ventana de contexto o para calcular un coste orientativo con el precio por millón que tú pongas, y claramente insuficiente para facturárselo a un cliente al céntimo.

La legibilidad, convertida en tareas

El índice que se muestra es el de Fernández-Huerta, una adaptación al español de las fórmulas clásicas de lecturabilidad. Combina dos cosas medibles: cuántas sílabas tienen de media tus palabras y cuántas palabras tienen de media tus frases. Cuanto más alto el número, más fácil de leer. Por encima de 70 el texto es accesible para casi cualquiera; entre 50 y 60 empieza a pedir cierto hábito lector; por debajo de 40 es lenguaje técnico o administrativo.

El problema de un número suelto es que no dice qué tocar. Por eso el texto se subraya: las frases de más de treinta palabras, las construcciones en voz pasiva y los adverbios acabados en -mente. Son los tres sospechosos habituales cuando un párrafo se lee con esfuerzo. Treinta palabras no es un límite sagrado —hay frases largas magníficas—, pero cuando aparecen tres o cuatro seguidas el lector se pierde. La pasiva no está prohibida: es útil cuando el que actúa no importa, y estorba cuando sí. Y los adverbios en -mente casi siempre esconden una palabra más corta que dice lo mismo.

Conviene tomarlo por lo que es: una detección aproximada, hecha con reglas sobre un idioma que no se deja domesticar por reglas. Habrá falsos positivos, sobre todo con la pasiva, donde «es querido» y «es comida» se parecen demasiado. Cada marca es una invitación a mirar esa frase, no una falta.

Repeticiones cercanas y densidad

El panel de palabras más repetidas ignora por defecto las palabras vacías —artículos, preposiciones, conjunciones— porque siempre ganarían. Lo que queda es un retrato bastante fiel de sobre qué va tu texto. Al lado, la detección de repeticiones cercanas hace algo distinto y más útil para revisar: busca la misma palabra con contenido usada dos o más veces en menos de cincuenta palabras. Esa es la repetición que el lector nota aunque no sepa por qué, y la que no se ve en una lista de frecuencias globales, porque tres apariciones repartidas por un artículo largo no molestan y tres seguidas en un párrafo sí.

El ritmo se ve en un gráfico

El gráfico de barras dibuja una frase por barra, en orden. De un vistazo se ve algo que leyendo cuesta notar: si todas las barras miden lo mismo, el texto suena plano, por muy correcta que sea cada frase. La prosa que se lee sola alterna frases largas con frases muy cortas. Las barras rojas son las que pasan de treinta palabras; si hay varias seguidas, ese es el párrafo que hay que partir.

Comparar el antes y el después

Revisar un texto sin comparar es trabajar a ciegas. La comparación de versiones enfrenta dos redacciones palabra a palabra: lo que se ha quitado sale tachado, lo que se ha añadido subrayado, y debajo aparece el movimiento de las métricas que importan —palabras, frases, frases largas, legibilidad y media de palabras por frase—. Es la forma rápida de comprobar si esa revisión de media hora ha mejorado algo de verdad o solo ha cambiado unas palabras por otras.

Modo concentración e historial

El modo concentración deja el editor a pantalla completa, con el recuento discreto en una esquina y todo lo demás fuera de la vista; se sale con Escape. Y por si acaso, el historial guarda las diez últimas versiones en este navegador: cada vez que pulsas «Guardar versión» y, automáticamente, cada dos minutos si el texto ha cambiado de forma apreciable. Sirve para lo de siempre: recuperar ese párrafo que borraste hace veinte minutos y ahora echas de menos.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales

¿Cómo se cuenta una palabra exactamente?

Como cualquier grupo de caracteres separado por espacios o saltos de línea. Los guiones internos no separan: «bien-intencionado» cuenta como una. Los números y las siglas también cuentan. Es el mismo criterio que usan Word y Google Docs, así que las cifras te cuadrarán.

¿Cuántos tokens tiene mi texto y cuánto me va a costar?

El contador de tokens es una estimación por reglas, no un tokenizador real: los modelos trocean con vocabularios BPE de varios megas que además cambian de un modelo a otro, y descargarlos iría contra la idea de que aquí no se descarga nada pesado. La aproximación está calibrada sobre español —palabras cortas de una pieza, palabras largas partidas cada cuatro letras, tildes penalizadas, puntuación aparte— y se queda en torno a un ±20 % del valor real. El coste se calcula con el precio por millón que escribas tú, así que vale para cualquier proveedor. Si vas justo de contexto, deja holgura.

¿Qué significan los colores del texto?

Subrayado grueso: frases de más de 30 palabras. Fondo: construcciones en voz pasiva. Subrayado punteado: adverbios acabados en -mente. Contorno: palabras con contenido repetidas en menos de 50 palabras. Puedes apagar el resaltado con el interruptor de debajo del editor, y en textos de más de 40.000 caracteres se apaga solo para no frenar la escritura.

¿La detección de voz pasiva se equivoca?

A veces sí, y es honesto decirlo. Se detecta un verbo «ser» conjugado seguido de participio, con una lista de participios irregulares y otra de sustantivos que se le parecen («es comida», «es medida»). Aun así, se cuelan casos como «es querido». Trátalo como una sugerencia para releer esa frase, no como una falta. Y recuerda que la pasiva no está prohibida: molesta cuando esconde quién hace la acción.

¿Se puede importar un .docx o un PDF?

Sí, y también .txt y .md. El .docx se lee con Mammoth y el PDF con pdf.js, las dos bibliotecas incluidas en la propia web; el archivo no se sube a ningún sitio. Lo que no se puede leer es un PDF escaneado: si es una foto del papel no tiene capa de texto y haría falta un OCR, que esta herramienta no lleva. En ese caso te avisa en vez de devolverte un texto vacío.

¿Se guarda lo que escribo?

Solo en tu navegador: el borrador en curso y hasta diez versiones en el historial. No viaja a ningún servidor. El botón «Vaciar» borra el texto actual, cada versión tiene su propio botón de borrar, y limpiar los datos del sitio se lo lleva todo.

¿Cuántos caracteres admiten las plataformas?

Se vigilan quince límites a la vez: tuit 280, SMS 160, asunto de correo 65, título SEO 60, descripción SEO 155, titular de anuncio de Google 30, descripción de anuncio 90, título de YouTube 100, descripción de YouTube 5.000, pie de Instagram 2.200, bio de Instagram 150, título de TikTok 2.200, publicación de LinkedIn 3.000, extracto de LinkedIn 2.600 y descripción de producto 2.000. Las barras cambian a naranja al llegar al 90 % y a rojo al pasarse.

¿Qué mide exactamente el índice de legibilidad?

La fórmula de Fernández-Huerta, adaptada al español: cruza la longitud media de tus palabras en sílabas con la longitud media de tus frases en palabras. No entiende el significado, solo la forma, así que tómalo como un termómetro, no como una nota. El panel de correcciones lo traduce en frases concretas que revisar, que es lo que sirve para algo.

¿Para qué sirve comparar dos versiones?

Para saber si una revisión ha mejorado el texto o solo lo ha movido. Ves el diff palabra a palabra —tachado lo que se fue, subrayado lo que entró— y la tabla con el antes y el después de las métricas. Con el botón «Traer mi texto» pasas el texto del editor a cualquiera de los dos recuadros sin copiar y pegar.

¿Hay límite de tamaño del texto?

No hay un límite impuesto. Textos de varios cientos de miles de caracteres funcionan sin problema; con documentos enormes puede notarse un instante de cálculo al pegar. Dos cosas se frenan a propósito: el resaltado se apaga por encima de 40.000 caracteres y el gráfico de ritmo dibuja las 240 primeras frases.

¿Cuenta bien tildes, eñes y emojis?

Sí. Se cuentan símbolos visibles, no bytes, así que una «ñ» o un emoji valen uno. Ojo: algunas plataformas cuentan internamente los emojis como dos caracteres, así que si vas muy justo de límite, deja un pequeño margen.